jueves, 16 de diciembre de 2010

Generosidad extrema

Nuestro gobierno es magnánimo. Ayuda sin pensar, o no piensa, todavía no estoy seguro. Acercándome hoy a casa, he recordado los capítulos Barrio Sésamo que veía de pequeño, aquéllos que me enseñaban a contar, sólo que ahora los contemplé adaptados en su versión moderna: un mendigo, dos mendigos, tres mendigos… Una visión tan instructiva como penosa.
Es algo normal, sucede en todos los países y más en estos tiempos de dificultad. Lo que no es tan común es que el Gobierno, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo e impulsado por su enorme generosidad, juzgue más importante enviar ayudas de más de 137.000 euros a los colectivos homosexuales de Perú para que se expresen mejor mientras esta gente sigue en la calle. El monto mencionado, además, forma parte de una nueva ronda de subvenciones de más de 25 millones de euros.
Zapatero siempre se ha caracterizado por su ayuda a los colectivos minoritarios, algo que apoyo, pero en ocasiones es necesario establecer un orden de prioridades. Cuando hay hambre en el país propio, todos tiemblan por la estabilidad de española y la Unión Europea se plantea acudir en nuestro rescate como ya hizo con Grecia e Irlanda, hay que pensarse muy bien en qué se gasta el dinero. Al menos podrían haberlo destinado a la alimentación de esos millones de personas que mueren de hambre al año, que hay de sobra.
Porque los gays de Perú, aunque es posible que no ostenten los mismos derechos que en España, no se encuentran en una situación crítica.

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